Sección: ArtÃculos | Fecha: 12 Mayo de 2011
El fin último…
La sociedad en la que estamos inmersos nos traza paradigmas que establecen nuestro desarrollo como seres humanos, paradigmas que aunque concientemente consideramos banales y algunos ilógicos e inaceptables, nos definen en nuestro comportamiento y manera de ver la vida. Nos programan a ser y estar sin saber quienes somos realmente o hacia dónde debe ser dirigida nuestra energÃa.
Somos energÃa, que va en su expansión atrayendo más energÃa, la cual puede ser positiva o negativa, pero al fin y al cabo energÃa en movimiento. Son pocos los que atraen cosas positivas, puesto que nuestra programación tiende al sufrimiento, a cuestionarnos del porqué de las cosas para quejarnos no para cambiarlo y nos enfermamos según la moda y según estas directrices.
En sÃ, atraemos lo que generamos y generamos lo que atraemos y culpamos a nuestra inconciencia por no saber lo que estamos haciendo o cómo lo hacemos, sin embargo, es momento de hacernos concientes y actuar al respecto, de enfocar nuestra visión del mundo en un nivel holÃstico y de encontrar en nosotros el templo cuyo interior y exterior sean uno mismo; tomar las riendas de nuestro propio camino y crear nuestros propios paradigmas siguiendo una y otra vez un fundamento inamovible… la búsqueda de la armonÃa. Atraigamos desde la escuela, y luego en el trabajo, en la vida diaria, y en todo momento, actividades y personas, los elementos y su energÃa. Conozcamos las técnicas y pongámoslas en práctica, profundicemos en aquello que nos proporcione un espacio terapéutico y que genere un nueva cultura recordando las tradiciones antiguas y los nuevos deseos, aprendamos un adecuado trabajo fÃsico, una correcta respiración y lleguemos asà a los momentos de meditación. Atraigamos todo aquello que nos lleve a encontrarnos frente a frente a los ojos de Loto del Señor Supremo, de lo Divino, del placer de lo trascendental y consigamos asà el fin último de la creación: la autorrealización inmersos en el amor puro y la paz interior.
Shanti, shanti, shantiji.







